Justicia en Oaxaca, panacea del burucratismo de quienes la imparten

La impartición de justicia en nuestro Estado de Oaxaca, sigue siendo una factura pendiente, “los juicios orales”;  han sido una mera formalidad,  que lejos de  dar una solución radical a la forma de impartición de justicia, y de investigación delictiva, que pudiera permitir recobrar la confianza de la sociedad, lo único que han encontrado por ésta, es  más encono y desencanto en las regiones (Istmo, Tuxtepec, Mixteca y recientemente  la Costa).

Por: Antonio Valerianes Ríos

Es en estos lugares donde se ha implementado dicho sistema, ineficacia que se entiende, al no ser impuesta  como  una solución consensuada, acorde a los fines, formas y condiciones de vida de los habitantes de estas regiones y al grado delictivo, efectuado en estas,  incluso, tampoco como medida para frenar la delincuencia organizada. No es, pues, ninguna de estas la causa, sino más bien obedece a una imposición del sistema extranjero, hecho a nuestro país, por el gobierno Norteamericano, y desafortunadamente, una vez más, dado que  ya lo hicieron en el 2006, con el derramamiento de sangre inocente, y el desquiciante desequilibrio económico que este desencadeno,  tocó a nuestro querido Oaxaca, ser de nueva cuenta, ratón de laboratorio, de este nuevo sistema, del todo infuncional.

Se pecibe, una  notable falta de infraestructura física  y humana, se ve palpablemente que ha provocado entre otros factores, la ineficaz forma de administrar  justicia, los que hacemos del litigio, nuestro quehacer diario, en los distintos juzgados y regiones, nos damos cuenta que dichas reformas en materia de justicia dejan mucho que desear, no existe ni de membrete la agilidad procesal de la que tanto se hace alabanza.

En la región del Istmo, donde se inicio la aplicación de este nuevo sistema, un simple peritaje en materia contable, necesario para complementar una investigación, por el delito de fraude,  que en todo el estado provocaron las anárquicas cajas de ahorro, tarda en emitirse  3 ó 4 meses mínimo, y sólo se vislumbrará esa agilidad y eficacia, si se da dinero a quien deberá emitirlo, si no se seguirán escudando en la  excesiva carga de trabajo, ese es el nuevo juicio garantista, que la modernidad nos ofrece.

Es de imperiosa necesidad señalar hablando de los muchos pendientes que ha venido arrastrando la administración de  justicia,  la constante violación de los derechos humanos, sobre todo y fundamentalmente, en materia de seguridad jurídica, que tutelan los artículos 14,16, 18 y 22 de la Constitución Federal, de la que son objeto la comunidad indígena del Municipio de San Agustín Loxicha; Distrito de Pochutla, Oaxaca;  donde el 85 % de la población que conforma el centro de rehabilitación social ( CERESO) de Miahuatlán de Porfirio Díaz, pertenece a ese municipio, la mayoría acusados por los delitos de homicidio y lesiones, provocados por arma de fuego, con la simple platica de su poco entendible español, es visible todos con procesos viciados, ante la complicidad de Agentes del Ministerio Público (M.P) y Agentes Estatales de Investigación ( AEI) , con quienes inicia su penoso camino, que las mismas leyes tienen establecido: El turtuoso proceso penal, que el caduco sistema de justicia ahí aún ofrece, donde lo que menos interesa a quienes ahí laboran es impartirla adecuadamente, donde la mayoría de ellos, tiene años esperando, que algún día se presenten sus acusadores o quienes fungieron como testigos en su contra, quienes cita tras cita, nunca llegarán, lo que deja una mueca de resignación  que en su momento serán sentenciados, con el más mínimo caudal probatorio  en su contra, ya que por ser indígena no tuvo, ni el dinero, ni  el conocimiento dada su precaria ilustración educativa, y lo que es más grave, por no tener la fortuna de saber hablar el español, lengua mediante la cual se le hizo la acusación, y que por negligencia de los jueces, nunca se  tomo en cuenta estas deficiencias, dado que como es costumbre de estos, no presenciar las diligencias, tal y como la ley lo exige, acto que le permitiría conocer de manera directa la historia de los hechos, que en su momento juzgará.

Ante todo este engranaje procedimental, hasta cierto punto disfuncional, es también cierto que quien está a cargo del Poder Judicial, tienen entendido y plena conciencia, que una sociedad sin reglas y sin un adecuado y eficaz procedimiento penal, no se podrá vivir en armonía,  es necesario promover la concientización de quienes imparten justicia, entendiendo que es necesario el interés del juzgador, que se exija a este una mayor intromisión en los actos procesales, no basta con ajustar su criterio a lo que de mala gana, descuido u omisión, por falta de cultura jurídica, lo que la mecanógrafa  haya percibido en una declaración,  si no busque normar  su criterio, en base a los antecedentes  atendiendo su forma de vida, instrucción educativa, y las causa y razones que le motivaron a delinquir, o en su caso, como la mayoría lo es, objeto de una venganza, que movió a fabricarle el delito, y  en muchos de los casos  causado por la vida miserable, que han vivido desde niños,  estos ” indígenas presuntos culpables” .

You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply

Powered by WordPress | Download Free WordPress Themes | Thanks to Themes Gallery, Premium Free WordPress Themes and Free Premium WordPress Themes