La REDECOM exige respeto para quienes promueven la defensa de los DDHH

Nosotros, que despertamos en el mundo cobijados bajo los brazos de nuestras abuelas, alimentados por el maíz, el atole, la tortilla. Nosotras que arropamos a nuestros hijos con nuestra lengua milenaria, que sembramos bajo el rayo del sol y cosechamos bajo el temporal. Nosotros que hacemos de las prácticas comunitarias nuestra naturaleza primigenia. Nosotras y nosotros, que tenemos el ombligo enterrado en estas tierras que son nuestras, pero también de nuestros hijos así como fueron de nuestras abuelas.

 

Nosotras y nosotros hemos emprendido un largo viaje desde que hemos visto las amenazas que se zarandean alrededor de nuestro territorio, desde que hemos visto que a nuestra madre tierra le han puesto un precio, hemos endurecido la mirada y hecho aflorar del corazón la rabia, hemos decidido ofrendar más que nuestra vida, nuestra esperanza y con ella, defender lo que nos heredaron, lo que hemos de entregar, lo que nos alimenta, la tierra, la montaña, el mar, el río, lo que nos hace ser nosotros con lo que nos rodea.

Nosotros hemos decidido levantar el puño y nuestra voz en defensa de la tierra y el territorio contra los modelos extractivos que se pretenden imponer desde el Capital dentro de las comunidades, fragmentando las dinámicas comunitarias y vulnerando el derecho de los pueblos y de las personas que habitan el territorio. Para ellos, los dueños del poder, estar en contra de la devastación de nuestro espacio significa estar en contra del Capital y su discurso de “progreso” y “modernidad”. Para nosotras y nosotros, la desigualdad social y el empobrecimiento son tributos arbitrios que pagamos a costa de la explotación de los bienes naturales y de la fuerza de trabajo. Para que haya ricos tiene que haber pobres, la receta no es nueva y pareciera que no importara a qué costos se obtenga el “desarrollo” mientras se consiga.

En este escenario, ser defensor comunitario es ser vulnerable. Significa estar expuesto no sólo a la violencia pagada por las empresas sino a la violencia ejercida por el Estado. Las ausencias de compañeras y compañeros, crímenes sin justicia, todavía son dolores constantes que nos recuerdan que hablar por la comunidad, hacer caminar su palabra hasta donde los demás puedan escucharla, representa estar en riesgo.

Por ello, es imperioso promover y exigir el respeto a la integridad física de quienes se dedican a la defensa de los Derechos Humanos, por lo cual, la Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de los Pueblos de Oaxaca (REDECOM), que llevamos caminando más de cuatro años en la defensa de nuestros derechos y el territorio, acompañados por organizaciones como Servicios para una Educación Alternativa A.C (EDUCA) y el Centro de Derechos Humanos Tepeyac, articulamos la Campaña Oaxaqueña “Defensores y Defensoras Comunitarias: Ejerciendo Nuestros Derechos Tejemos Dignidad” la cual finalizó el pasado 17 de noviembre, cuya finalidad fue visibilizar la labor que se realiza en temas de Derechos Humanos y la opción de vida de ser defensoras y defensor comunitario.

En esta conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, se hace necesario pronunciarmos a favor de la Vida, a favor de nuestros pueblos que la defienden en todas sus expresiones. Se hace preciso llamar la atención no sólo de las autoridades estatales y federales, sino internacionales para visibilizar y sensibilizarlos en el trabajo que realizan las y los compañeros que se dedican a la defensa de los derechos humanos, para que pueda brindar la protección adecuada a nuestra labor.

En este sentido y ante la emergencia persistente, nos pronunciamos en contra de la imposición y del despojo que se pretende realizar por parte del Estado sobre la comunidad de Tilzapote, municipio de Santa María Tonameca. Exigimos respeto para sus habitantes y sus tierras, donde han conformado su vida comunitaria y donde desarrollan actividades para la vida. Les expresamos, a las y los compañeros de esta comunidad, nuestra solidaridad en la lucha por la defensa de su territorio y sus modos de vida.

Nosotros, mujeres y hombres que venimos de la Costa, de los Valles, de la Sierra, la Montaña, del Istmo de Tehuantepec, defensoras y defensores comunitarios, nos pronunciamos a favor de la Vida, de los derechos de las personas, del respeto a nuestras formas y prácticas comunitarias. Expresamos en esta fecha significativa, que se hace necesario repensar la forma en cómo se está construyendo el futuro para nuestras hijas e hijos, que nosotros, en nuestro caminar cotidiano podemos decir que nos hemos sumado a los pasos que han dado nuestros pueblos, que queda fe y constancia de que desde la esperanza y con ella, que siempre significa resistencia, seguimos caminando. En el Día Internacional de los Derechos Humanos, la emergencia tiene voz, tiene rostro y tiene color: el color de la tierra.

¡Sí a la VIDA!.

Nunca más un México sin nosotr@s.

10 de diciembre de 2017, Oaxaca, México.

Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de los Pueblos de Oaxaca.

Centro de Derechos Humanos Tepeyac.

Servicios para una Educación Alternativa A.C.

 

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