Que cada acto de represión alimente la voluntad popular de combatir: EPR

¡QUE CADA ACTO DE REPRESIÓN ALIMENTE LA VOLUNTAD POPULAR DE COMBATIR!
El intento por querer vincular al crimen organizado a los normalistas de Ayotzinapa y a los 43 detenidos-desaparecidos de manera forzada cae por su propio peso, el intento por dar por muertos a los mismos también ha sido desenmascarado por su falsedad y lo mismo ocurrirá con el grotesco implante de provocación de la violencia desde el Estado en las manifestaciones populares. El gobierno antipopular y represivo intentará cuantas tretas sean necesarias para prolongar de manera indefinida el dolor que genera la ausencia de los detenidos-desaparecidos de manera forzada como parte del terrorismo de Estado.

AL PUEBLO DE MEXICO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES
A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
A LAS ORGANIZACIONES POLITICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS
A LOS PADRES DE FAMILIA DE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS
A LOS NORMALISTAS DE AYOTZINAPA Y A LA FECSM

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS!

¡QUE CADA ACTO DE REPRESIÓN ALIMENTE LA VOLUNTAD POPULAR DE COMBATIR!

El intento por querer vincular al crimen organizado a los normalistas de Ayotzinapa y a los 43 detenidos-desaparecidos de manera forzada cae por su propio peso, el intento por dar por muertos a los mismos también ha sido desenmascarado por su falsedad y lo mismo ocurrirá con el grotesco implante de provocación de la violencia desde el Estado en las manifestaciones populares. El gobierno antipopular y represivo intentará cuantas tretas sean necesarias para prolongar de manera indefinida el dolor que genera la ausencia de los detenidos-desaparecidos de manera forzada como parte del terrorismo de Estado.

Una maniobra más de este gobierno antipopular y represivo está en curso para diluir la responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad del Estado mexicano. Primero se vertieron “informes” incriminatorios desde el Cisen contra organizaciones populares y luchadores sociales de estar vinculados ya con el narcotráfico u organizaciones criminales; cuando eso no funcionó esos mismos “informes” ahora los vinculan a la guerrilla; después vinieron los sesudos “análisis” de las plumas mercenarias que en nombre del oficio periodístico se autoasumen como ministerio de la voz y el pensamiento pidiendo se aplique la ley a los “violentos”; posteriormente viene la exigencia de la oligarquía en voz de una abstracta “sociedad civil” que pide se aplique el estado de derecho.

En ese marco de linchamiento político contra las manifestaciones de solidaridad con las víctimas del crimen de Estado cometido en Iguala, Guerrero el representante de la actual junta administrativa de los intereses oligárquicos amenaza con generalizar la represión y acto seguido se desata la exigencia de la aplicación de la ley, del estado de derecho por todo el séquito de representantes del Estado mexicano.

En ese contexto está la amenaza del general Cienfuegos de enfilar la acción militar represiva contra todo aquel que denuncie el papel que juega el ejército federal en el cometido de crímenes de lesa humanidad. Y para cerrar, desde los monopolios de la comunicación, la dictadura de opinión constituye cuña política para la defensa del régimen, contando con la participación del ministerio de la opinión, que desde el oficio de periodismo se toma partido para defender al régimen represivo y antipopular.

Resulta que el violento desde el Estado despotrica contra la violencia; el provocador grita ¡detengan a los violentos!; el asesino de Estado dice defender los derechos humanos y proteger a la ciudadanía; los represores claman paz y están de acuerdo con la “movilización pacífica”; y los provocadores llaman a una nebulosa acción de golpe a golpe. ¡Qué farsantes! En cada una de sus declaraciones hablan como si de veras fueran víctimas cuando el Estado mexicano es el victimario permanente. Los terroristas están y operan desde el Estado, en ellos recae la responsabilidad de los más de 80 mil detenidos-desaparecidos que existen en el país, así que no son sólo 43, son miles de víctimas del terrorismo de Estado.

El 20 de noviembre nuevamente se reprimió al pueblo, utilizando la misma táctica que en diciembre de 2012; día en el cual quedó manifiesto el carácter represivo del gobierno de EPN en mancuerna con la administración del DF. La violencia irracional no viene de las fuerzas populares que exigen justicia ante los crímenes de lesa humanidad, no, surge de la provocación realizada por las fuerzas represivas desde la concepción contrainsurgente en el intento de contener la condena multisectorial a un gobierno que se sostiene sólo con el puntal de los cuerpos represivos.

Se provoca la “violencia” con grupos supuestamente anarquistas para justificar la represión, desde el supuesto mundo del anarquismo se monta la provocación para poder ejercer “la aplicación de la ley”, “todo el peso del estado de derecho”; se reprime “sutilmente” para infundir el terror del Estado y tratar una vez más de diluir la responsabilidad del Estado mexicano en los delitos de lesa humanidad. “Los infiltrados” y los “provocadores” –como el 1 de diciembre– en realidad son parte de los cuerpos represivos, ¡Son elementos activos del ejército y las fuerzas represivas!, las pruebas en cada ocasión son del conocimiento público.

Vieja práctica del Estado mexicano, montar la provocación y justificar la política represiva, en estos tiempos de violencia institucional el ejército federal juega parte esencial en la represión, en él recae el cometido de crímenes de lesa humanidad, en él pasan todos los hilos de la preparación de los cuerpos paramilitares para reprimir sin el uniforme militar. Probado está que tanto el 1 de diciembre de 2012 y el 20 de noviembre del presente año, el ejército sembró e infiltró a los provocadores y después se desató la venganza policíaco-militar contra el pueblo que salió a manifestarse. Es una reedición del halconazo de 1971, el mismo modus operandi, los militares en acción represiva haciéndose pasar como manifestantes.

Lo acontecido el 20 de noviembre contra los manifestantes va más allá de la arbitrariedad y criminalización de la protesta popular, desde los cuerpos represivos se trata de evitar la solidaridad popular con las víctimas del crimen de Estado cometido en contra de los normalistas de Ayotzinapa y la FECSM; se trata de evitar que el pueblo siga condenando este crimen y exija la presentación con vida de los detenidos-desaparecidos, así mismo el castigo de los criminales de Estado. A las maniobras de desgaste se le suma la represión para acabar con la movilización popular por medio del terrorismo de Estado. Con más represión tratan de acallar la exigencia popular de ¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!

No se trata de la incapacidad de las autoridades del DF y del gobierno federal para “identificar” a los “provocadores”, una vez más se pone de manifiesto la vocación represiva como política para salvaguardar “las instituciones” que sólo procuran iniquidad en todos los aspectos. Llevan prisa por reprimir y ahogar el clamor popular de la presentación de los detenidos-desaparecidos con un nuevo baño de sangre y nuevos detenidos-desaparecidos y más presos políticos.

Nadie debe equivocarse, no es tiempo de dar concesiones de ninguna índole, los manifestantes, los presos políticos, los detenidos-desaparecidos, quien sea que proteste contra este gobierno antipopular y represivo no ha cometido delito alguno, sólo han hecho valer el legítimo derecho a la manifestación pública. El pueblo tiene todo el derecho de manifestar su repudio a este gobierno y sólo quienes están con él en privilegios inconfesables hablan del respeto de la ciudadanía al derecho de manifestación, siempre con un “pero” represivo: “Los ciudadanos podrán manifestarse siempre y cuando se haga por la vía pacífica”. Otra vez la amenaza represiva, que hoy hace acusaciones de “asociación delictuosa, motín y homicidio en grado de tentativa” para imponer un castigo fascista a quien ose denunciar a este gobierno prooligarca, desde las instituciones gubernamentales se están cebando la represión que ejercieron contra los ciudadanos que salieron a manifestarse.

Queda demostrado por los hechos vivos de la realidad que la vía “institucional” se cancela cada vez más, en la medida que se privilegian los intereses de una minoría depredadora, mientras el pueblo queda excluido de cualquier derecho, se le criminaliza y reprime de forma masiva y selectiva. Toda declaración gubernamental que diga defender los derechos humanos y respetar el derecho constitucional es demagogia pura.

El Estado represor siempre ha estado presente, ya sea con el PRI o con el PAN, con cualquier otra sigla partidista. Todos se rigen por las mismas leyes, funcionamiento y formas de hacer política del Estado burgués mexicano. En México se vive una dictadura, la dictadura de una minoría que oprime y explota al pueblo.

Si se vislumbra una nueva oleada represiva, cada arbitrariedad, cada acto represivo, cada decisión antipopular desde este gobierno neoliberal debe alimentar la voluntad popular de combatir en todas sus expresiones y formas de lucha. Distingamos a la provocación policíaco-militar de la verdadera resistencia popular combativa, las medidas de protección colectiva son más que necesarias, la capucha, el paliacate, el rostro cubierto son símbolos de la resistencia y la dignidad popular, nada tienen que ver con el embozamiento de los rostros militares o paramilitares que hacen apología y culto a la muerte. Desde los cuerpos represivos exigen los rostros visibles para poder ejercer la represión selectiva con mayor facilidad, nunca hay que ser ingenuos en la lucha popular.

Si con represión se pretende acallar la exigencia popular de la presentación de los detenidos desaparecidos, se equivocan, ayer estuvieron asesinando y desapareciendo al pueblo indefenso y desorganizado, hoy han topado con la dignidad de una parte del pueblo organizado y consciente de quién es el único responsable de los crímenes de lesa humanidad. No es el crimen organizado, no es la delincuencia, es el Estado mexicano el responsable directo de ellos por medio del aparato represivo.

Desde el gobierno y todo el séquito que lo sostiene cierran filas para reprimir al pueblo movilizado, luego entonces, los oprimidos debemos unirnos hombro a hombro, codo a codo contra la represión desarrollando cuantas formas de organización y lucha sean necesarias. Sólo quienes están con un gobierno antipopular y represivo temen al pueblo movilizado, solo ellos se desviven por defender a una institucionalidad corrupta y podrida hasta la médula.

Si la desaparición forzada de los 42 normalistas rurales es uno de los episodios recientes más brutales del terrorismo de Estado, marchemos juntos todas las víctimas del Estado para exigir la presentación de todos los detenidos-desaparecidos de ayer y hoy; desarrollemos formas combativas de organización y lucha que pongan un freno a la represión y violencia institucionalizadas.

¿Qué sentido tiene una manifestación pasiva que no desenmascare el carácter represivo y antipopular de esta administración? La protesta popular con pintas y consignas, los bloqueos carreteros, la toma de las instituciones representativas del régimen y el capital, el bloqueo económico a las instituciones del capital transnacional… todas son parte de las acciones políticas de masas, de la crítica política de las masas al régimen neoliberal. ¿Qué esperaban señores representantes del capital? La protesta activa es parte de la resistencia popular combativa y refleja la disposición de este pueblo a enfrentar a sus opresores y explotadores, es la respuesta a los crímenes de lesa humanidad.

¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
¡A SEGUIR EXIGIENDO LA PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DETENIDOS DE AYER Y HOY¡
¡A CERRAR FILAS CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO!
¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARA!

COMITÉ CENTRAL
DEL
PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR

COMANDANCIA GENERAL
DEL
EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO

CG-EPR

Año 50.

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